Tony se topó por primera vez con esta vieja finca en el 78, una hermosa ruina con 500 años de historias sepultadas bajo el polvo. Con poco más que terquedad y quemaduras de sol, reconstruyó gran parte de ella a mano, devolviéndole la vida. Dos años después, la isla de repente tenía algo que ni siquiera sabía que le faltaba: el primer hotel boutique, mucho antes de que alguien acuñara la frase.
Se corrió la voz, como suele ocurrir cuando hay magia de por medio. En los 80 y 90, las colinas sobre San Antonio se convirtieron en un discreto refugio para los más brillantes, los famosos y los gloriosamente excéntricos. Estrellas del pop dándose un baño al amanecer, ejecutivos discográficos perdiendo la noción del tiempo, algún que otro miembro de la realeza deambulando por el bar: todos venían por la libertad, el encanto y la excepcional hospitalidad de Tony.
Freddie Mercury soplando las velas en su cumpleaños número 41, ¡Wham! moviéndose alrededor de la piscina para Club TropicanaJulio Iglesias escapando del resplandor de los paparazzi: sí, todas esas historias son ciertas. Pero el mayor truco de Tony fue tratar a todos, famosos o no, como viejos amigos que simplemente habían encontrado el camino a casa.
Nos dejó en Febrero del 2019Y el bar aún se siente un poco más tranquilo sin sus cuentos. Por suerte, algunos de ellos siguen vivos en tinta, manteniendo su espíritu exactamente donde pertenece: en el corazón de Pikes.