26 habitaciones diseñadas individualmente, cada una con su propia distribución y personalidad. Algunas con un toque más refinado y otras que lucen con orgullo su encanto rústico. No son para todos, y esa es precisamente la clave.
Si estas habitaciones pudieran hablar, contarían historias de travesuras y música, cada una de las cuales conservaría un rastro de los personajes que pasaron antes por sus puertas.